1. "En la honda noche universal
    que apenas contradicen los faroles
    una racha perdida
    ha ofendido las calles taciturnas
    como presentimiento tembloroso
    del amanecer horrible que ronda
    los arrabales desmantelados del mundo.
    Curioso de la sombra
    y acobardado por la amenaza del alba
    reviví la tremenda conjetura
    de Schopenhauer y de Berkeley
    que declara que el mundo
    es una actividad de la mente,
    un sueño de las almas,
    sin base ni propósito ni volumen.
    Y ya que las ideas
    no son eternas como el mármol
    sino inmortales como un bosque o un río,
    la doctrina anterior
    asumió otra forma en el alba
    y la superstición de esa hora
    cuando la luz como una enredadera
    va a implicar las paredes de la sombra,
    doblegó mi razón
    y trazó el capricho siguiente:
    Si están ajenas de sustancias las cosas
    y si esta numerosa Buenos Aires
    no es más que un sueño
    que erigen en compartida magia las almas,
    hay un instante
    en que peligra desaforadamente su ser
    y es el instante estremecido del alba,
    cuando son pocos los que sueñan el mundo
    y sólo algunos trasnochadores conservan,
    cenicienta y apenas bosquejada,
    la imagen de las calles
    que definirán después con los otros.
    ¡Hora en que el sueño pertinaz de la vida
    corre peligro de quebranto,
    hora en que le sería fácil a Dios
    matar del todo Su obra!

    Pero de nuevo el mundo se ha salvado.
    La luz discurre inventando sucios colores
    y con algún remordimiento
    de mi complicidad en el resurgimiento del día
    solicito mi casa,
    atónita y glacial en la luz blanca,
    mientras un pájaro detiene el silencio
    y la noche gastada
    se ha quedado en los ojos de los ciegos"
    — "El amanecer" de Jorge Luis Borges (via icarofaeton)

    (via inconfundiblefarsa)

     

  2. "Y en esa sola manera de estar solo ni siquiera uno se apiada de uno mismo (…) Hay diez centímetros de silencio entre sus manos y mis manos. Una frontera de palabras no dichas entre tus labios y mis labios, y algo que brilla así de triste entre tus ojos y mis ojos."
    — “Soledades”, Mario Benedetti.  (via inconfundiblefarsa)

    (Source: villings, via inconfundiblefarsa)

     
  3.  

  4. El deseo oculto detrás de máscaras, recurren a tu voz para dilapidar realidades que merecen amanecer, toma vuelo la ansiedad, reaparece en tus nubes una caricia que reclama libertad. Encontrar melodías en la mente y transportarse al ritmo de palabras que neutralizan el pensar hasta el más alla, la muerte que descansa pero grita en sueños y los colores de tu pedestal, entrar y nunca salir del arco iris de tu alma para que todo se transforme en un ideal al menos por unos segundos.

     

  5. Subí.

    Es repentino el malestar y encapsula la lluvia que golpea la ventana, la vista se disipa y no hay manera de visualizar los truenos del interior, el agua corre y no deja rastros de humedad, solo canciones que traen risas y humos dulces de soledad. La confianza se desvanece y las voces aturden un cuerpo maltrecho, el esfuerzo por volver a ser y las palabras que se pierden en el aire. Levitar para volver a creer y soñar despierto.
    Sigo pensando en vos y me empapo de recuerdos diminutos que habitan por casi todo el cuerpo. El destino nunca existió y la imagen perdió forma por madrugadas intensas en la calle y suburbios de buenos aires que destilaban algo más que el pasado pasar frente a nuestros ojos.
    El karma y el deseo oculto tras los arboles que nacen sin cesar, florece de la tierra toda vida que determinamos por callar en momentos que precisan dar un paso adelante e indefectiblemente carecemos de esa pasión necesaria para cambiar el rumbo de un presente que nos esperaba.
    El tren se aleja de la estación cuando más creí en ti.
    El tren se aleja de la estación cuando más crecí en ti.
    Solo basta que el tiempo no lo determine un reloj
    Y que las palabras sean la fluidez de nuestras miradas
    Cuando tocamos el cielo por unos segundos.

    El tren regresa
    Para morir en ti
    En cada movimiento.

    Subí.

     
  6.  

  7. No es muda la muerte. Escucho el canto de los enlutados sellar las hendiduras del silencio. Escucho tu dulcísimo llanto florecer mi silencio gris.

    La muerte ha restituido al silencio su prestigio hechizante. Y yo no diré mi poema y yo he de decirlo. Aún si el poema (aquí, ahora) no tiene sentido, no tiene destino. 


    (Alejandra Pizarnik, de La extracción de la piedra de la locura, 1968) 

     
  8. Beck - Everybody’s Got To Learn Sometime.

    Change your heart 
    look around you 
    change your heart 
    it will astound you 
    and I need your lovin’ 
    like the sunshine 

    and everybody’s gotta learn sometime 
    everybody’s gotta learn sometime 
    everybody’s gotta learn sometime 
    everybody’s gotta learn sometime 

    change your heart 
    look around you 
    change your heart 
    it will astound you 
    I need your lovin’ 
    Like the sunshine 

    and everybody’s gotta learn sometime 
    everybody’s gotta learn sometime 
    everybody’s gotta learn sometime 

    I need your lovin’ 
    like the sunshine 

    and everybody’s gotta learn sometime 
    everybody’s gotta learn sometime 
    everybody’s gotta learn sometime 

    everybody’s gotta learn sometime 
    everybody’s gotta learn sometime 
    everybody’s gotta learn sometime.

     
     

  9. Sueños repetidos.

    Cuando te recuerdo todo se transforma en hielo y se congelan los momentos antes pasajeros, sepulto por instantes en el corazón cada rocío de tu alma para dejar florecer un jardín de eternidad, olores que invaden lugares y partículas que recubren la sensibilidad y el dolor.

    En cada instante nos perdemos, caminamos sobre nubes y caemos, ¿estaremos disolviendo ese calor ya casi ajeno?

    Sonidos en sueños y golpes al interior, metamorfosis hacia la pesadilla y la poesía que se vuelve canción. Encontrarnos en el lugar menos pensado y sentir nuevamente esa sensación que parecía no pertenecer, el espacio entre tu abrazo y el mío cuando todo determina quién eres en instantes fugaces y la misma brisa paralizante en el momento que te vuelvo a ver. 

     
  10. Alejandra Pizarnik.

     

  11. Parte de tu alma.

    Recorro tu suavidad y amargo el café por las mañanas,

    La medicina caduca, elegir lastima en madrugadas ajenas.

    Ya no regresa aquella sensación extraña

    Cuando deslizo imaginariamente mi mano en tu cara,

    Mostrar lo que no se siente

    Para generar un impacto en tu visión (parte de tu alma).

    El regreso es intenso si se concreta pero nunca

    Llegamos a tiempo, por querer capturar imágenes

    Que no pertenecen a nuestros recuerdos.

    Una tregua para alcanzar

    El anhelo de sueños compartidos,

    Es estrecho el camino diferido

    Si nunca despertamos y el sentir es genuino.

     

  12. Bajo la almohada.

    Todo se dispersa bajo la almohada,

    El sol se pierde tras el edificio

    Y olvidamos los abrazos que transmiten

    Calor en momentos necesarios.

    Despertar, no recordar lo soñado

    Y dormir unos minutos para recuperar

    Imágenes que vuelan por segundos

    Y voces imposibles de reconocer.

    Detectar, melodías entre palabras inconclusas

    Y silencios que transmitan más,

    Llegando hasta el centro de uno mismo

    Para que la tormenta se transforme en paz.

     
  13.  
  14. (Source: dailaly, via papelfloreado)

     

  15. …Luego tomé un taxi y cuando pasé por la plaza muy bella casi lloro porque sentí que también había entrado en el engranaje absurdo del trabajo y de los papeles y que me habían robado mi tiempo. Porque después de todo mi tiempo es mío y yo debiera ser dueña de gastarlo y malgastarlo según mis ganas.

    Quiero decir: me pasé la mañana buscando papeles justificativos para que me dejen robarme el tiempo en paz. La verdad: trabajar para vivir es más idiota que vivir. Me pregunto quién inventó la expresión “ganarse la vida” como sinónimo de “trabajar”.

    Alejandra Pizarnik